REFLEXIONES HOGARTHIANAS
22 mayo, 2020
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Expectativas y Capacidades

Choque de sensaciones

Recuerdo un entrenamiento de buceo particularmente intenso, que involucraba riesgo cierto de vida y sin lugar a dudas me obligaba a enfrentarme a profundos temores. Había atravesado situaciones difíciles esa mañana, y salido relativamente airoso. En este tipo de experiencias el hacer todo bien no genera confort sino alivio.

Indudablemente había estado acumulando estrés durante mucho tiempo y faltaba aun la puesta en práctica de lo aprendido…en condiciones reales. Estaba en medio de una lucha de tensiones que abarcaban desde la necesidad imperiosa de escapar hasta un estado de fascinación.

La lección

Durante una pausa en el entrenamiento, mientras hacíamos un intervalo de superficie flotando tranquilamente, mi instructor me hizo una pregunta inesperada: ¿Qué es el Ego? Trate de articular una respuesta, pero todo lo que se me ocurría parecía fuera de contexto. “El Ego es la imagen que tienes de ti mismo y unas veces te verás como león y otras como ratón”, acotó. “Lo importante en una situación complicada es tranquilizarse y verse como león, capaz de lidiar con lo que sea y salir airoso”.

Ahí comprendí que nuestra “imagen de nosotros mismos” juega un papel principal a la hora de tomar decisiones. Por eso es tan importante saber dominar al Ego.

Al programar una inmersión comienza un juego de expectativas, alimentadas por experiencias pasadas, información recabada e incluso componentes imaginarios. También influye nuestra “imagen de nosotros mismos” y de lo que nos creemos capaces.

Quienes somos en realidad?

Afuera del agua, con nuestro equipo montado y mientras nos sacamos fotos para las redes sociales sin dudas nos creemos leones. Pero debemos tener en cuenta que no estamos definidos por el equipo que usemos. Ser buzos es contar con un conjunto de habilidades indispensables para mantenernos con vida y disfrutar sin destruir el ambiente.

En la medida en que las inmersiones se hagan más complejas mayores serán las exigencias tanto a nivel de formación como físicas y psicológicas.

Ser responsables

Nuestra responsabilidad para con nosotros mismos, nuestros compañeros, incluso nuestras familias, es mantener la cabeza fría y auto-evaluarnos. Ser conscientes de nuestras capacidades no es solo saber los límites de nuestro nivel de certificación. También tener en cuenta factores como la edad, excesos de la noche anterior, nivel de sobrepeso, etc.

Que nosotros ignoremos algo no significa que no tenga sentido. Las pautas de buceo, los protocolos de seguridad y los limites están establecidos por motivos muy concretos. Algunos son más evidentes para el sentido común y otros están basados en complejas fórmulas matemáticas, pero en general no se trata de reglas arbitrarias.

Mucha gente ha dedicado su vida al estudio de estas pautas y algunos hasta la han perdido. La conducta apropiada ante una regla de buceo es obedecerla al pie de la letra, y si tenemos curiosidad, podemos preguntar y aprender.

Los nuevos equipos amplían las posibilidades

La tecnología permite que los equipos sean cada vez más confiables. Las fallas son extremadamente raras entre las causas de accidentes de buceo, eso hizo que los limites a través del tiempo se vayan superando.

Una computadora de buceo es un elemento de seguridad hoy prácticamente indispensable. Pero la información que brinda debe ser bien comprendida para que no se transforme en un riesgo potencial para los usuarios. Si los equipos actuales exceden en gran medida las necesidades de un buceador promedio, lo único que queda es mejorar el entrenamiento, los conocimientos.

1-Estudiar, 2-Aprender, 3-Entrenar, 4-Volver a 1

Permanentemente se suman nuevos conceptos de manera que el entrenamiento recibido debe ser actualizado. Podemos esperar que en un futuro cercano las agencias propicien o exijan a sus buzos certificados cursos de actualización. Con el uso de la tecnología de información la difusión de estas variantes entre la comunidad de buzos será tan rápida como los cambios.

Por lo pronto es conveniente mantener contacto con las diferentes agencias, hacer cursos, participar de grupos de discusión, suscribirse a blogs. Pero fundamentalmente mantener una mente abierta y critica. Debemos asumir que tal vez lo que sabíamos hasta ayer no era del todo correcto, que faltaban datos, que hubo avances. Y aceptar el cambio como algo natural.

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