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Buceando dentro de los límites.

seguridad buceo

Aclarando Límites

Como toda actividad humana con cierto grado de complejidad el buceo está organizado y estandarizado. Las distintas agencias a nivel internacional registran sus planes de estudio y protocolos. Con el fin de establecer los límites dentro de los cuales deberán mantenerse los estudiantes certificados en estos programas.

Técnicos

Estos límites se refieren a profundidad, tiempo, configuracion de equipo, condiciones ambientales, buceo en parejas, etc. Con la idea de determinar unos condiciones óptimas en las cuales desarrollar la actividad de forma segura.

Son una serie de valores que no hay necesidad de alcanzar. Si el velocímetro de nuestro auto marca hasta 200 km/h no quiere decir que debemos manejar a 200 por todos lados.

Personales

Fuera de lo previsto por los planes de estudio también tenemos nuestros propios límites personales. Ya sea por nuestra edad, estado fisico o psicologico. Estas condiciones son las que nos hacen sentir cómodos en una inmersión en particular.

Podemos ver que estos dos tipos de límites están íntimamente relacionados y que los descritos en el entrenamiento solo tienen significado en conjunto con el sentido común del buceador.

Saber reconocer nuestros propios límites

Es indispensable mantener una conciencia situacional permanente y ser capaz de tomar decisiones de acuerdo al entrenamiento adquirido. Pero también enfrentar de forma honesta nuestras propias debilidades, reconocerlas y respetarlas.

Lo más importante dentro de la formación de un buzo es enseñarle a reconocer sus propios límites y a respetar los impuestos por su entrenamiento. A veces a consecuencia del entusiasmo, la presión del grupo o una mala evaluación de las condiciones podemos encontrarnos en una situación para la que no estamos preparados. El peligro en estos casos es no reaccionar correctamente y empeorar una circunstancia ya de por sí complicada.

Ampliar nuestros límites

Los sistemas de enseñanza promueven que los buzos certificados se mantengan activos. En caso contrario promueven programas para que refresquen sus habilidades después de un periodo prolongado de inactividad. Es normal que en nuestras primeras inmersiones estemos un poco “duros” y esto también representa un límite que debemos respetar.

Transgredir límites es enfrentarlos desde el cerebro emocional y solo avanzar en una actitud temeraria esperando que todo salga bien. Por supuesto no es lo más conveniente ni seguro en una actividad como el buceo. Algunas personas más que otras deben esforzarse en controlar estos impulsos. Como compañeros de buceo debemos indicar a nuestra pareja que no haga algo, o no entre ahí, o no se aleje demasiado, etc.

La manera correcta

Por supuesto que para quienes quieran avanzar en el camino del buceo hay programas que permiten extender esos márgenes. A través de un entrenamiento apropiado y de la mano de un profesional cualificado podemos trascender nuestros límites con altos grados de seguridad.

Para saber lo que nos está pasando debemos ser capaces de “leer” nuestro grado de comodidad y el de nuestros compañeros. Este análisis es muy subjetivo, pero llevado a cabo de manera metódica también puede ser esclarecedor.

Decimos que estamos en nuestra “zona de confort” cuando nos sentimos seguros y en control de la situación. Al salir de esa zona comenzamos a estresarnos, nos volvemos muy influenciables y las conductas cambian. En definitiva comenzamos a buscar excusas para no reconocer nuestra incomodidad. Si esto se prolonga en el tiempo nuestras respuestas fisiológicas aceleran el proceso hacia un estado de pánico en el cual prevalecen las conductas instintivas.

Todo el proceso anterior se mitiga al enfrentar los desafíos de manera racional y gradual obteniendo en el proceso los conocimientos y habilidades necesarios para extender esa zona de confort mediante el aprendizaje. https://godivemex.com/formacion/

Conclusión

Debemos ejercitarnos en la costumbre de evaluarnos a nosotros mismos y a nuestros compañeros, ya que un problema debajo del agua es de todos y pone en riesgo a todos. Es muy importante aprovechar los instantes posteriores a la inmersión para hacer una análisis y aprender todo lo posible.

Una inmersión exitosa es la que nos encuentra a todos en superficie felices con los momentos vividos, entusiasmados y planeando nuestra nueva aventura. Pero sobre todas las cosas nuestra guía será la prudencia y el sentido común. Como dice el refrán:”existen buzos imprudentes y buzos viejos, pero no hay muchos buzos imprudentes y viejos”.

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